D. Gregorio Vázquez
1763 – 1780
La antigüedad de la ganadería, según la Unión de Criadores de Toros de Lidia, es del 2 de Agosto de 1790, fecha en que se presenta en Madrid como ganadero D. Vicente José Vázquez, con divisa roja y blanca.
Pero si profundizamos en el origen de esta ganadería podemos ver, según datos que se encuentran en los Anales de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, que D. Gregorio Vázquez, padre de D. Vicente José, ya lidia toros en esta Real Maestranza los días 21 a 23 de abril de 1763, con divisa negra y blanca. Se dieron suelta en esos días a 44 toros de distintas ganaderías y actuaron los diestros, Cristóbal Revisco, Francisco Gil y Juan Escolar como picadores y Juan Miguel, Manuel Palomo, Joaquín Rodríguez «Costillares» (padre, parece ser, del célebre Costillares) y Antonio Albano como toreros.
D. Vicente José Vázquez
Pero el verdadero creador del toro «Vazqueño» es el hijo de D. Gregorio Vázquez (llamado D. Vicente José Vázquez); comenzó éste a hacerse cargo de la ganadería en 1780 y desde el primer momento marcó su objetivo, el más ambicioso, CREAR UN ENCASTE. En primer lugar decidió que para realizar su proyecto, tenía que conjugar las virtudes y cualidades de los toros mejores de su época y para ello adquirió:
Reses del Sr. Marqués de Casa Ulloa que se caracterizaban por la fuerza en sus acometidas y la condición de pegajosos.
Reses de D. José Rafael Cabrera que se caracterizaban por su poder, tamaño y peso.
Reses de Bécquer que se caracterizaban por su dureza reserva de pies y a veces la malicia.
Reses de Vistahermosa que se caracterizaban por su bravura por todo extremo, pero que no tenían corpulencia ni peso, como si hubieran padecido escasez. Eran de cuernos cortos y con exiguo poder y si no producían grandes temores en la gente de a Caballo, ni ocasionaban grandes caídas, eran en cambio las delicias de los aficionados, que los veían siempre acudir a los cites, tomar gran número de varas y recargar en todas ellas, conservarse bravos, prontos y ligeros para todas las suertes, llegando a la suprema con el mismo valor y bravura con que habían salido de los chiqueros.
Pero para obtener estos últimos el Sr. Vázquez tuvo que desplegar toda su habilidad, pues ante la imposibilidad de adquirirlas por las constantes negativas del Conde, tuvo que adquirir por unos años los derechos de la prestación decimal que debían entregar los agricultores y ganaderos a la Diócesis de Sevilla de todos los productos de la tierra.
Después de tomar grandes precauciones para evitar el engaño de la entrega de unas reses por otras, y con el carácter de arrendador de los diezmos, demandó Vázquez a Vistahermosa para la entrega y señaló sitio, día y hora para ello. El Sr. Conde, celoso por sus vacas, quiso confundir al arrendatario del diezmo, entregándole becerros solamente, alegando que esto había de producirles mayores rendimientos; pero como el Sr. Vázquez deseaba también hembras, consiguió sus propósitos, llevándose buen número de ellas en todo el tiempo que duró el arrendamiento del diezmo. Ya tenía el Sr. Vázquez reses condesas en sus piaras.
Pero antes de realizar su objetivo, tuvo que esperar algunos años; él había recibido añojos y añojas, necesitaba ver, una vez tentados, cuales eran dignos de la reproducción. En su época verificó la tienta, en la que extremó mucho el castigo, y únicamente los que obtuvieron nota inmejorable fueron destinados a cubrir las vacas de su raza y hasta que el número de éstas no pasó de 150, que fue a los pocos años, no se mezclaron ni confundieron con las demás que el Sr. Vázquez poseía.
Cuando se hizo la fusión de unas vacas con las otras, no hubo más que un hierro y una señal en toda la ganadería, adoptándose con todos sus productos el sistema racional de tientas, y los toros y vacas procrearon sin que se tuviese en cuenta su procedencia.
Había terminado la primera fase de su obra y comenzaba la segunda: la de la fijación y consolidación de su encaste, que con posterioridad se llamaría “VAZQUEÑO”. Este hecho comenzó el año 1790, y termina el 11 de Febrero de 1830 con la muerte de D. Vicente José.
Durante casi medio siglo el nombre de Vázquez fue repetido constantemente por la afición, cuando de toros había que hablar, en dura rivalidad con las otras dos ganaderías estrella: Vistahermosa y Cabrera.
