Juan Pedro Domecq y Núñez de Villavicencio
1930 – 1937
A principios del 1930 compra D. Juan Pedro Domecq Núñez de Villavicencio la ganadería de Veragua a D. Manuel Martín Alonso, que previamente la había adquirido al Excmo. Sr. Duque de Veragua en 1928, y aunque todavía no la había retirado de las fincas del Duque, D. Juan Pedro realizó su debut como ganadero en una novillada en Cádiz el domingo 5 de Abril (Pascua de Resurrección) de 1931, anunciándose por primera vez en Madrid, (cediendo gratuitamente un toro como los demás ganaderos) en la corrida inaugural de la plaza de Toros de las Ventas el 17 de Junio de 1931. Fue el toro Hortelano, que abrió plaza por antigüedad y fue lidiado por el diestro «Fortuna».
El traslado duro semanas y acompañado de 4 o 5 vaqueros del Duque se inicia el traslado a caballo desde Los Molinillos en Toledo hasta “Jandillla” en Vejer de la Frontera.
Siguiendo el consejo de su amigo y después consuegro D. Ramón Mora Figueroa adquirió al Conde de la Corte 4 Sementales: el nº 33 Llorón, el nº 38 Carabello, ambos nacidos en 1930 y el nº 57 Chucero y el nº 47 Bodeguero, nacidos en 1931 así como dos camadas de hembras los años 1930 y 1931.
No estuvo muchos años al frente de la ganadería, pero si los suficientes para que con la ayuda de su amigo y después consuegro Ramón Mora-Figueroa (maestro de los hermanos Domecq Díez) dejar en todos sus hijos una afición desmedida a la crianza del toro bravo.
Juan Pedro Domecq y Díez
1937 – 1975
En Marzo de 1937 muere D. Juan Pedro Domecq Núñez de Villavicencio y se hace cargo de la ganadería Juan Pedro Domecq y Díez, que compra en 1939 la ganadería de Ramón Mora Figueroa procedente de García Pedrajas y con sementales del Conde de la Corte (dos toros de nombre Chavetero con los números 105 del año 1931 y 94 del año 1933 que eran hermanos de madre).
En 1939 y 1940 compra dos camadas más al Conde de la Corte y vende todo lo puro de Veragua y gran parte de lo cruzado, no quedándose más que con las mejores vacas del cruce Veragua-Conde de la Corte.
Nace el Encaste Juan Pedro Domecq
Ya existían los mimbres necesarios para realizar su obra que, como anteriormente hiciera D. Vicente José Vázquez, no iba a ser otra que la creación de su propio encaste, adaptando el toro a su época y a su personal interpretación de la tauromaquia; va a nacer el llamado toro JUAN PEDRO.
Para ello parte de los siguientes componentes ganaderos:
MORA-FIGUEROA (Correa-García Pedrajas -Conde de la Corte).
VERAGUA-CONDE DE LA CORTE.
CONDE DE LA CORTE en pureza.
Pero para crear un encaste, no basta con contar con los componentes adecuados para conseguir el objetivo, además es necesario fijar un criterio de selección y el objetivo que se pretende alcanzar.
En primer lugar se va a basar en una nueva definición de la bravura, la que llamó bravura integral y que definió de la siguiente manera: Bravura es la capacidad del toro para luchar hasta su muerte. Por lo que para juzgar ésta y calificar al toro debe de tenerse en cuenta su lidia en todos los tercios y lo aclaró más diciendo: Soy totalmente opuesto a que el equivalente de la bravura de los astados termine en la suerte de varas.
Durante muchos años nunca se utilizaron como sementales reses que tuvieran sangre Veragüeña, aunque de vez en cuando se hicieron pruebas que nunca dieron el resultado apetecido. Puede decirse que el primer toro que tenía algo de sangre Veragua y que se utilizó como semental fue el nº 6 Desteñido con un 6,25% de Veragua indultado en Jerez en 1955 en la primera corrida concurso, pero que tampoco influyó preponderantemente en la fijación del encaste.
Otra técnica utilizada para la fijación de los caracteres fue la de la consanguinidad, por ello se fueron echando a las vacas sementales que eran hijos de hermanastros por parte de padre durante cuatro generaciones.
Además, se incorporó con el tiempo un nuevo método de clasificar a las reses en el tentadero y en la lidia consistente en añadir dos notas a la que tradicionalmente se venía utilizando. Estas dos notas indicaban la bravura y la toreabilidad en los animales y se clasifican del 0 al 10.
Pero como todos los creadores, si bien Juan Pedro Domecq y Diez vivió a lo largo de su vida grandes triunfos de sus toros y la demanda de los mejores toreros de su época, sobre todo a lo largo de los años 50 y 60, no va a conocer la explosión del reconocimiento de su encaste.
El 27 de Agosto de 1975 muere Juan Pedro Domecq y Diez y, a partir de entonces, son sus hijos los continuadores de su obra.
Juan Pedro Domecq Solís
1978 – 2011
Palabras escritas por el ganadero Juan Pedro Domecq Morenés.
“Mi padre, Juan Pedro Domecq Solís comienza su obra ganadera en 1978 sobre la base de un cuarto de las vacas de la ganadería de su padre, aproximadamente 170, incrementadas con unas 90 vacas de la ganadería de su tío Salvador, que se había separado de sus hermanos en 1970. A los sementales procedentes de la ganadería de su padre se añaden dos sementales de la ganadería de su tío Salvador; el 52 “Rabino” que murió al poco tiempo, y el 30 “Artillero”, uno de los sementales fundamentales en la ganadería de mi padre.
Se dividieron las vacas que componían la ganadería en lotes de 4 para así llevarse vacas de todas las familias, y sementales que componían la ganadería de Juan Pedro Domecq y Diez.
Analizando los toros fundamentales que deja mi abuelo a su muerte y buscando sobre todo hijos del 105 “Rancherito”, mi padre descubrió que uno de estos hijos y una de las combinaciones realizadas por mi abuelo con las vacas viejas para así reducir la consanguinidad de la ganadería estaba en el vientre de una de las vacas que mi abuelo en el año 1975 había vendido a “Luis Algarra”.
Mi padre, por su buena amistad con Luis, le propone cambiarle el 7 “Decidor”, que iba a ser lidiado por el toro de su camada que Luis escogiese. Don Luis con su sabio tino le dijo a mi Padre “Juan Pedro, si yo tengo un toro tan importante en mi ganadería, lo mejor es que vayamos a medias.”
Mi abuelo durante casi toda su vida utilizó la consanguinidad para fijar los caracteres que quería, teniendo, como antes cité, cuatro sementales seguidos hijos de hermanastros.
A partir de aquí, los resultados que habían sido positivos no continuaron, dejando antes de su muerte, una serie de sementales a probar hijos de los toros del momento y de vacas viejas que ya no eran hermanastras sino parientas más lejanas y que dieron extraordinariamente bien. La fijación de los caracteres estaba hecha y que ahora había que abrir las líneas para conseguir trabajar con toda el abanico del banco genético.
En segundo lugar, y estudiando la forma de anotar el comportamiento de cada res (reseña) y de calificarla (nota bravura, nota toreabilidad, nota de conjunto) y pensando sobre los diversos caracteres que debía de componer el prototipo de cada animal, mi padre decide analizarlos en un cuestionario, además de continuar redactando la reseña que habitualmente se había venido realizando (consiste en una pequeña historia donde se resume la lidia del animal en la plaza), para ello no solo era necesario definir los caracteres que creía formaban parte de la composición genética de la bravura y la toreabilidad, sino que además habría que definir cada uno de estos para que mi trabajo pudiera ser comprendido por otras personas.
La base del trabajo de mi padre en estos años, desde 1978 a 1999, se puede definir en varias grandes líneas:
1º). – Recomposición de la base genética a través de conseguir animales que creía que me faltaban.
2º). – Apertura de líneas en los cruzamientos y en la selección de los animales.
3º). – Un semental se crea, se hace el cruzamiento adecuado buscándolo, no se obtiene por casualidad, aunque a veces surjan oportunidades positivas.
4º). – La informatización de la selección es una herramienta básica.
5º). – El estudio genético de los caracteres es el futuro por el que nos encaminamos a la selección de los apareamientos con ayuda de la ciencia genética y el apoyo de la informática.
Mi padre es un revolucionario de su época, con la aplicación de los avances de selección genéticos para la mejora en la creación y evolución de la ganadería.
En un primer momento crea la primera base de datos para la selección genética de una ganadería brava.
Sobre la base de los estudios realizados por el catedrático Don Javier Cañón, en la que determina que en el comportamiento del toro bravo es tan importante su selección genética como su manejo, prácticamente al 50%, introduce dos cambios determinantes en la evolución del toro bravo actual el Taurodromo y el Unifeed.
El ejercicio y la alimentación. El ejercicio realizado de una forma recurrente y programada, y la alimentación controlada y combinada entre fibra y proteína tan importante en los rumiantes.
Todo esto hizo de mi padre, uno de los ganaderos más importantes del Siglo XX, y permitió que sus toros fueran toreados por las grandes figuras de su época.”
Juan Pedro Domecq Morenés
2011 – Actualidad
“El ganadero es el alquimista que debe interpretar los gustos del público de cada época y, cincelar su arcilla sobre la base de la BRAVURA.
La bravura del toro parece expresar algo evidente, pero en cada ciclo histórico ha significado algo distinto. Es el ganadero el que debe adaptar la bravura a la Tauromaquia de cada época.
Para mí, la tauromaquia no puede explicarse sin determinar antes la época de la que estamos hablando, porque su gran secreto, es su constante capacidad de evolución, razón que le ha hecho adaptarse a las costumbres de cada época y de ser aceptada, elogiada, amada o vituperada, pero siempre conservando su vitalidad a lo largo de toda su historia.
Este es el gran reto al que hoy yo, cuarta generación de un Juan Pedro Domecq, me enfrento como ya mis antepasados han venido realizando. Debo conseguir un toro bravo que emocione a través de la faena que cada artista interpreta.
Es la Bravura del toro y el valor del torero la base sobre la que gravita la Tauromaquia. Es la bravura el compendio de la Tauromaquia y de ahí la dificultad en su definición. La bravura es la base de la toreabilidad, es la capacidad de lucha empleada de un toro a lo largo de todos los tercios hasta su muerte.
Para casi todos BRAVURA seria el compendio de la Tauromaquia el objetivo del Ganadero de ahí su complejidad ante el tumulto de caracteres que la conforman.
Mi abuelo, Juan Pedro Domecq y Diez, señalaba:
La bravura es el pilar fundamental para el desarrollo del toreo.
El toro bravo es noble; el toro bravo se entrega; el toro bravo se emplea y humilla y repite.
El toro de Veragua, el toro Vázquez, era un toro que acudía al caballo pronto, alegre, pero ahí se agotaba siendo su faena de muleta prácticamente nula. Sin embargo, el toro de Parladé, el toro de Vistahermosa, le costaba más ir al caballo, para luego venirse arriba en la muleta. Por eso mis anteriores Juan Pedros buscaron este encaste para perseguir la Bravura que los nuevos tiempos demandaban.
El gran reto del ganadero actual y de mi proyecto ganadero es conseguir un toro más bravo, con más pujanza, pero sin perder la clase y el ritmo, más positivamente fiero, porque la fiereza tiene dos expresiones: una negativa expresada en mansedumbre, en falta de entrega, en genio y violencia; y otra positiv,a que es la entrega de la bravura, la nobleza.
El concepto de la bravura GENETICA ha ido desarrollándose a lo largo del tiempo, y hoy día ya no podemos analizarla solamente como la capacidad de lucha del toro, aunque esta venga acompañada del ansia de coger los vuelos del capote y la muleta, sino que tenemos que analizarla como la conjunción de un grupo de caracteres: apretar, salirse suelto del caballo, arrancarse de lejos, emplearse en cada una de sus embestidas, fiereza (casta), fijeza, movilidad, galope en sus desplazamientos, escarbar, potencia alegría, querencia, desarrollo de sus ansias de combate a lo largo de la lidia, rectitud de las embestidas, recorrido, meter la cara, ritmo, nobleza repetir, reponer, frenarse, cabecear, gazapear, etc…
El manejo de tan múltiples caracteres solo es posible si se crea un banco de datos de la amplitud suficiente para poder estudiar la heredabilidad de los mismos y así poder diseñar “El modelo Animal” que haga posible la selección de estos caracteres.
La técnica genética y el manejo de los caracteres son, según mi personal opinión, la forma futura de seleccionar en las ganaderías bravas
¿Qué busco yo y qué buscaba mi padre?
Partimos de un patrón familiar, de una forma de embestir que ha hecho del toro de JUAN PEDRO un toro único especial. La bravura ha de ser integral, el toro ha de acometer en todos los tercios, y el toro ha de acometer de forma constante; de ahí la importancia de la duración como componente de la BRAVURA.
Yo he intentado buscar un toro que tenga más PROFUNDIDAD.
¿Qué es la profundidad?
Es incidir concentrarse en la búsqueda de una serie de caracteres ya definidos por mi padre.
EMPLEARSE
FIEREZA
RECORRIDO
HUMILLACION
Y una novedad, el FINAL: ¿Cómo acaba un toro el muletazo? ¿hacia arriba, a su altura o hacia abajo?.
Y cuál es el toro PROFUNDO el toro que busco. El TORO que tiene potencia, se emplea, humilla y tiene un gran final persiguiendo los vuelos de la muleta bien abajo.
Partiendo de la base de caracteres diseñada por mi padre, y con el fin de utilizar todo lo que la inteligencia artificial, es decir, el ordenado tratamiento de los múltiples caracteres he pasado a numeralizar todos los caracteres unos en base 3 y otros en base 5.
Es, por tanto, básico, en primer lugar, la correcta valoración de estos caracteres que definen el comportamiento en la lidia
Este conjunto de caracteres que conforman el núcleo de la selección del toro de lidia, lo he dividido en 22 en lugar de los 24 que tenía mi padre, a los que añado, como complemento, tres notas, que puntúo del 0 al 5.
Mi padre valoraba de 0 a 10, pero al a analizar la base de datos observamos que estaba más bien sesgada del 5 al 10. Es más fácil puntuar de 0 a 5, y ayuda a marcar más las diferencias sobre todo las negativas.
La primera nota se refiere a la bravura del animal, con el concepto de bravura integral que al principio definí; la segunda nos mide la toreabilidad desde un aspecto de conjunto y la tercera es la nota de la PROFUNDIDAD.
He pasado a evaluar numéricamente estos 22 caracteres SOBRE BASE 5 aquellos en los que más quiero incidir y sobre base 3 los restantes.
Esto me ha permitido concentrarme en las virtudes del toro que busco y diferenciar los pequeños matices más allá de las notas generales al llevar la puntuación a 66 puntos.
Esta puntuación solo numérica me permitirá en un futuro incidir en una mejor valoración y búsqueda del potencial genético con la utilización de la tecnología algorítmica.
Hoy día, el ganadero tiene que tener en cuenta tres factores fundamentales en la crianza del toro de lidia:
1.- La Selección Genética
2.- El manejo y preparación de sus animales.
3.- La Morfología
La fuerza, la movilidad, y por ende la BRAVURA, tienen tanto un componente genético, como de manejo.
¿Cuál es más importante?. Ambos, el uno sin el otro, hacen que los toros embistan, los dos son determinantes en la consecución de un TORO BRAVO.
Hay que tener una naturaleza fuerte pero se podrá desarrollar más esa naturaleza si se entrena y la sanidad es perfecta.
Para que el comportamiento del toro sea el idóneo, el soñado, la bravura basada y buscada en la selección genética, tiene que ir acompañada de un correcto MANEJO.
El ganadero no solo debe acertar en la selección genética en la correcta combinación de caracteres, sino que sin un manejo acorde el toro no podrá desplegar hoy en día sus facultades debido a las exigencias de duración y volumen de la tauromaquia de nuestros días.
Manejo basado en la alimentación, sanidad y ejercicio físico.
Hoy en día, además, vivimos afectados seriamente por el entorno por factores medio ambientales y externos fuera de nuestro control que inciden en el stress del toro ´. Temperatura, transporte, corrales.
El manejo es fundamental en el comportamiento del toro. El toro sano y en plena forma física dura más y embiste más, y hará que cada toro de verdad desarrolle su potencial genético de mayor o menor bravura.
Mi padre ha sido un constante investigador e innovador en el análisis genético y de alimentación del toro bravo.
Desarrolló el tauródromo, la alimentación compensada obligando a que el toro coma la debida proporción de volumen y pienso para evitar la acidosis y los consecuentes daños hepáticos, y que ha sido una gran evolución en la alimentación animal.
El unifeed y el tauródromo han sido contribuciones fundamentales en la mejora del manejo del toro bravo.
Yo he seguido investigando y evolucionando en la búsqueda del manejo perfecto. Es un cúmulo de múltiples detalles.
Mantener la misma alimentación a lo largo de su último ciclo de vida, e incluso apartar las corridas de toros varias días antes de su embarque también ayuda al mejor manejo del toro bravo.
Por tanto, el Toro, es la alquimia de genética, manejo y morfología.
El tercer pilar del trabajo y selección ganadera es el trapío: la belleza animal; los determinados fenotipos que ayuden al toro a embestir.
Para mí el trapío es el tipo de toro que gusta en cada plaza y por consiguiente a cada público.
Las hechuras son las formas físicas que determinan el trapío.
El toro ha de tener un determinado volumen que le da apariencia física expresividad sensación de toro y con ello trapío.
El trapío ideal es que cada plaza y cada público determinan qué toro es el que más le gusta. Hay muchas mujeres guapas y sobre el gusto no hay nada escrito.
La diferencia de trapíos entre plazas de primera y otras la determina un mayor volumen y una mayor longitud de pitón.
Pero sí hay una serie de caracteres que facilitan la embestida del toro: la longitud del toro, el cuello, la altura.
El toro ha de ser bajo de agujas y estar cerca de tierra la estrechez de sienes y esta combinación de caracteres físicos harán un toro mejor dotado para embestir.
Y cómo ha evolucionado el toro de mi Padre
Busco un toro de cuello largo, estrecho de sienes y con el pitón hacia arriba. La morfología es un factor fundamental en la búsqueda de la embestida y el complemento ideal de la Bravura.
Tan es así que por primera vez tengo dos sementales seleccionados solo sobre la base de su morfología.
¿Y todo ello para qué?.
Para que un toro emocione, emocione con sus embestidas, para que el torero cincele su obra, para que el público vibre y se alborote.
Porque el ganadero que no se adapta a los gustos del público de cada época no pervive, y esto es el grandioso legado que me han dejado mis antepasados, el encaste determinante en la Historia actual de la Tauromaquia.


