Rey Fernando VII
1830 – 1834
A la muerte de D. Vicente José Vázquez, el rey Fernando VII, a través de D. Fernando Criado Freire, adquirió de la testamentaria la mayor parte de la ganadería formada por un total de 700 cabezas, realizándose la compra por un valor de 301.000 reales de vellón.
Don Fernando Criado Freire habla con el capitán general y juez de la testamentaria, don Vicente Quesada, para revistar todo el ganado que se hallaba en la finca “el Toruño”, en el término de Utrera, así como para acordar las tientas y pruebas a realizar, pues al parecer en los últimos años de los Vázquez la vacada había estado algo abandonada.
Concertada la venta, convenido el precio y la condición de que el ganado había de ser escogido después de tentado para satisfacer de este modo los deseos de Fernando VII, el Sr. Freire buscó para “mayoral” al célebre picador Sebastián Mínguez, y en el cortijo de Casaluenga (Écija, Sevilla), y ayudado por Francisco Sevilla Troni, se tentaron la mayoría de las vacas de la piara, escogiéndose 400, que unidas a otras 100 paridas y con rastra que entonces no se tentaron, pero que ya lo habían sido de utreras, formaron una piara de 500 vacas, con 100 erales más sin tentar y 34 cuatreños que habían sido tentados de erales y que, por su pelo y trapío demostraban condiciones inmejorables que luego se confirmaron al ser lidiados.
Mal aconsejado, sin duda, el Rey, y en vista de que la gente del campo creía que las vacas eran mansas por lo nobles y tranquilas que estaban en las dehesas, hizo que se tentaran de nuevo contra la opinión del Sr. Freire, convenciéndose de lo infundado de los temores, puesto que, a pesar de la escrupulosidad con que la tienta se hizo, solo se desecharon cuatro de todas las que vinieron de Andalucía.
La faena se hizo bajo la dirección de Don Manuel Gaviria, que a finales de 1831 entró a ser director de la “Real Vacada” (por los conocimientos que tiene en el ramo, por su extremada eficacia, por la brillantez en que tiene su ganadería y porque sin sueldo ni interés alguno será un honor en formar una Ganadería para Su Majestad), quien en uso de sus atribuciones, dispuso en la primavera de 1832 que además de los toros vazqueños que habían de fecundar las vacas, se echaran 6 de su ganadería y 4 de D. Julián Fuentes.
La verdad es que la vacada estuvo muy poco tiempo en poder de Fernando VII como para que se dieran demasiadas ocasiones de ser lidiada, en gran parte por la necesidad apremiante que desde el principio tuvo de ser reestructurada dejando lo mejor y eliminando lo malo y lo dudoso.
Así es que los productos de la Real Vacada no se lidian en la Plaza de la Puerta de Alcalá de Madrid hasta después de muerto el Rey con divisa azul celeste y plata.
En septiembre de 1833 muere Fernando VII y la ganadería espera otro cambio.
Al año siguiente de la muerte del Rey, en 1834, la Reina Gobernadora determinó enajenar la ganadería, realizándose la venta en el año 1835 a los Excmos. Srs. Duques de Osuna y de Veragua.
